porque vivir es más que respirar dos veces
y tú sientes que todo se va
que los ojos se cierran y esconden
y al encumbrar el volantín,
sólo el viento y tus ganas saben qué sucederá
(quiero llegar a ti)
(...)
porque vivir es más que respirar dos veces
y tú sientes que todo se va
que los ojos se cierran y esconden
y al encumbrar el volantín,
sólo el viento y tus ganas saben qué sucederá
(quiero llegar a ti)
(...)
Por poder escribir así, tendría que descartarme en más de una pieza, tranquilizarme y poder escuchar claramente cómo las frases que vuelan en mi cabeza se relajan y posan en mis manos, dándome tantas posibilidades de expresarme y sentirlas.
Un minuto en este tiempo, y repartir mis momentos, darles el valor que requieren para poder pronunciarse.
(...)
subiendo en la espuma
de tu sabor
corro en los cuentos
que cierto dios nos dejó,
y por qué no puedo verte
si tu luz me hace brillar,
y por qué no puedo tocarte
si tu voz me hace vibrar.
rejas arañadas y sucias por el sol
(...)
Princesa vestida de negro, tus ojos miran al cielo buscando una nube donde dormir, un ángel a quien engañar, podríamos correr entre las gotas de lluvia y crear truenos con las energías que emanan nuestras manos.
El sol poderoso calienta tu rostro, oh querida princesa, te vas otra vez, y yo me quedo sentada entre las pequeñas flores amarillas y los verdes insectos, dime que volverás, que me verás soñar, que no llorarás; que nuestras palmas se juntarán.
El vaso con agua sobre la repisa se empaña, una gota fría recorre los surcos del vidrio y dibuja una línea fina y transparente de humedad, toca la mesa y se expande abrazando la madera, desafiándola, manchándola.
La luz tenue de la lámpara alumbra los rostros.
Las sombras dibujadas en el techo se mueven, gritan, se contorsionan en un ir y venir de siluetas malformadas, una gran mancha sobre sus cabezas.
La suave almohada de rico algodón salta y se estruja, la desordenan, la aman, la mueven y la abrazan, una vez la odiaron, tocan sus pliegues, acarician su blancura.

Recoger flores y guardarlas
en un espacio de luz,
junto al cajón de mi infancia
y justo abajo
de mis pasados amor.
Vivirán sin agua
alimentándose del sol
mendigando cariño,
y con un beso mío
crearán otra flor.
Son violetas estas flores
que de mi alma recogí,
son buenas y duraderas,
fieles y compañeras
de este arduo vivir.
Palabras que chorrean de mis labios
Y todo se vuelve negro
Me tomas de la muñeca
lo que nunca se te dio?