domingo, 31 de agosto de 2008

la sombra que se ilumina

fueron roces con la realidad, los rasguños de los días que corrían y se detenían sobre mis ojos y mis labios.
la mano que lo domina todo, que te dijo que dijiste en el momento de hablar, y no había nada más que contar.
fue un dolor abdominal espiritual, casi carnal, sus miradas encarceladoras, un sentimiento previo al odio y sin rencor,
fue una pena en mis rodillas cuando dejaron de bailar, las caderas ya no podían más con el futuro sin contratiempos,
que te agarra de la cabeza y te remece como un muñeco, porque aquí viene, y hacia dónde va?
Dime que me tendrás en ti cuando llegues, que el camino se cegará, que casi será fácil, verdad?

amanda elisa a.