miércoles, 29 de octubre de 2008

Vulnerabilidad

Abro la ventana
y dejo que el viento me rodee

que se cuele en mi blusa,

y me roce los muslos

que me recorra la espalda;

que le sonría al viento.

Las pestañas hacen suave contacto
húmedo contacto,

negro contacto,

la mejilla se sonroja

la comisura del labio se expande;

la lágrima rueda por el cuello.


Viaja por mi hombro

y se posa en mi espalda

juega con los lunares

que se enfrían con el viento;

cerrando los ojos veo

la luna llena en mi cabeza


amanda elisa

domingo, 31 de agosto de 2008

la sombra que se ilumina

fueron roces con la realidad, los rasguños de los días que corrían y se detenían sobre mis ojos y mis labios.
la mano que lo domina todo, que te dijo que dijiste en el momento de hablar, y no había nada más que contar.
fue un dolor abdominal espiritual, casi carnal, sus miradas encarceladoras, un sentimiento previo al odio y sin rencor,
fue una pena en mis rodillas cuando dejaron de bailar, las caderas ya no podían más con el futuro sin contratiempos,
que te agarra de la cabeza y te remece como un muñeco, porque aquí viene, y hacia dónde va?
Dime que me tendrás en ti cuando llegues, que el camino se cegará, que casi será fácil, verdad?

amanda elisa a.

viernes, 27 de junio de 2008

espesor sobre nuestras cabezas

se quedó un poco vacío, no parece?

el vaso encima del velador, el aliento caliente de él sobre su hombro, el aroma alcohólico flotando sobre la colcha donde se reposaban si decirle al mundo sus dudas y secretos, hablando de la política existencial del mandala (del qué?).
Sabíamos exactamente donde nos habían dejado, y éramos dos, simplemente nosotros dos (él y yo, nosotros dos, pero yo, primeramente yo... ¿?), en una plaza donde todos corrían y gritaban, nosotros dos ambos dos los dos caminábamos con rumbo determinado y descansado, nos fuimos de la plaza, el sol brillaba sutilmente.
La noche fatigaba los corazones, el pie fuera del alcance mínimo de la sábana, la polera pegada a la piel juntándose con el sudor, los movimientos aceleraban la sangre aceleraban la temperatura aceleraban el ahogo. Tomarse de las manos, un beso, separarse demasiado calor. Se levantó y lo vi como prendía la luz del baño y se mojaba la cabeza, volvió y me besó la mejilla, le beso la mejilla, él hombre le besó la mejilla a la mujer, a ella, a la chica, a mi; nosotras.



amanda elisa astorga pinto

domingo, 27 de abril de 2008

siendo como somos así

Será como empezar con los pies
poder así sentir en los dedos,
una cosquilla;
una caricia.

Un viento helado que revuelve mi pelo,
y me enfría la piel,
que me molesta en el rostro
e ilumina mi ser

Son piedras en mi boca, el gusto amargo del beso correspondido, fue el fluido sentimental semental artificial. Es la música que suaviza mis movimientos, y tus cariños, y tus amigos, y tus sonidos, y tus…
Fue así.

sábado, 12 de abril de 2008

será un día




son sombras entre copas
tu suave ausencia
y el dulce gorgoteo.

les mando estas vocales sueltas a los chalecos sin costura.
los lazos de unión se los va carcomiendo las hormigas

pelusas de la memoria


amanda elisa

domingo, 23 de marzo de 2008

Vibraciones bajo la piel

- Fueron magistrales olas que venían desde la profundidad de su alma, de su desafortunada alma. No quiso ver que a lo lejos volaban sobre las aguas unas aves seudo turquesa, mejor dicho, algo naranjas, como el sabor de la fruta.
Que no se diga que fue el suelo granizado lo que la hizo escapar de la playa, ni que fue el Sol escondido que la hizo entristecerse con el último rayo solar, fue más que eso, fue más que el conjunto de soledades resueltas en una misma.

- Se le escapa el calor entre las manos, como un soplo subterfugio, que se libraba de esos labios resecos y gruesos. La mirada entre las pestañas, el recelo de saber quizás más que el solo. Bailando entre cejas marchitas, entre pelos muertos (o se les iba el alma entre las frentes?).



Cerremos el trato de mi paisaje; a lo lejos se veían cerros iluminados por frágiles luciérnagas, de ambiguos colores, titilaban débilmente, unas en líneas, otras revueltas, y sólo ellas se veían, lo otro: negro. Un ruido, un sonido seco y constante, venía e iba, llegaba presentándose y se marchaba corriendo, una vez fue estruendoso y me asombro, pero luego ya sabía cuales serían sus pasos.


amanda elisa astorga pinto

domingo, 9 de marzo de 2008

Aquel delicado aroma

Déjenla buscar, que sueñe entre almohadas blancas con el caballero de azul, que crea que la belleza es una flor transparente en el arte de vivir, y que el amor se puede descubrir con tan sólo cerrar los ojos y respirar;

déjenla bailar, que el cuerpo exprese la alegría de continuar,
déjenla reír para que sus labios pálidos y sus ojos profundos sepan
que será la doncella que siempre brillará.


amanda elisa astorga pinto

lunes, 4 de febrero de 2008

El infortunado


siempre ha habido alguien 
siempre ha estado ahí
la figura presente
el varón eterno;
el ausente.
y quise que me tomara la mano
y quise que me besara
que me adulara 
y amara.

Pero no, ya no existen así
no hay así
hombres primordiales
almas desafortunadas
que vagamos durante la tempestad


amanda astorga pinto