nuevamente al extraño (no sé si tan querido)
sabes lo que me da más pena, que yo me esfuerzo por escribir lo mejor, lo más sano, lo más rico para el espíritu del buen leer, y nadie, realmente nadie lo ve, y me siento tan transparente como el vidrio donde se refleja mi sombra, más transparente que la fibra que contiene las plumas de la flor de león, pequeña y disimulada.
y no entiendo - no sé - cómo lograrlo, cómo hacerme conocer, no quiero ser una escritora de pacotilla del internet, y vuelvo a pensar que es casi bueno que nadie me lea, que nadie me conozca, porque me siento resguardada acá, éste es mi lugar, mi rincón sin fama, donde soy realmente y puramente yo, no hay filtro -excepto la buena redacción y ortografía, y la cordura, obviamente-, no hay alguien apuntándome y diciéndome quién soy, quién debiera ser, quien creen los otros que soy; la mayoría del tiempo ni yo lo sé, porque me vuelvo a leer en este medio tan eterno - sí, internet - y me sorprendo de mi misma, de las cosas que digo y lo más hermoso del cómo las digo, y me reencuentro con la felicidad personal, una pequeña realización, un paso más hacia adelante - donde nadie sabe qué chucha hay -, y me siento mejor.
algo más que me entristece un poco, es saber que personas tan cercanas y queridas mías no entenderían ni la mitad de lo que pongo acá, que hace rato dejaron de ser poemas o cuentos - realmente nunca hubo algo así -, y unas ganas locas de poder hablar nuevamente así, eternas conversaciones donde hablar bien, tirar tallas exactas y astutas era lo más hermoso del lenguaje, lo más hermoso de nosotros, fue un momento fulguroso, ahora caen y se apagan, pero sé que habrán tantos más por venir, solo hay que esperar con las palabras abiertas a la transformación.
un saludo,
la del blog de los soñadores furtivos