domingo, 23 de marzo de 2008

Vibraciones bajo la piel

- Fueron magistrales olas que venían desde la profundidad de su alma, de su desafortunada alma. No quiso ver que a lo lejos volaban sobre las aguas unas aves seudo turquesa, mejor dicho, algo naranjas, como el sabor de la fruta.
Que no se diga que fue el suelo granizado lo que la hizo escapar de la playa, ni que fue el Sol escondido que la hizo entristecerse con el último rayo solar, fue más que eso, fue más que el conjunto de soledades resueltas en una misma.

- Se le escapa el calor entre las manos, como un soplo subterfugio, que se libraba de esos labios resecos y gruesos. La mirada entre las pestañas, el recelo de saber quizás más que el solo. Bailando entre cejas marchitas, entre pelos muertos (o se les iba el alma entre las frentes?).



Cerremos el trato de mi paisaje; a lo lejos se veían cerros iluminados por frágiles luciérnagas, de ambiguos colores, titilaban débilmente, unas en líneas, otras revueltas, y sólo ellas se veían, lo otro: negro. Un ruido, un sonido seco y constante, venía e iba, llegaba presentándose y se marchaba corriendo, una vez fue estruendoso y me asombro, pero luego ya sabía cuales serían sus pasos.


amanda elisa astorga pinto

domingo, 9 de marzo de 2008

Aquel delicado aroma

Déjenla buscar, que sueñe entre almohadas blancas con el caballero de azul, que crea que la belleza es una flor transparente en el arte de vivir, y que el amor se puede descubrir con tan sólo cerrar los ojos y respirar;

déjenla bailar, que el cuerpo exprese la alegría de continuar,
déjenla reír para que sus labios pálidos y sus ojos profundos sepan
que será la doncella que siempre brillará.


amanda elisa astorga pinto