viernes, 19 de agosto de 2011

caída libre

- usté se levanta la polera y a mi se me caen los calzones.
y con eso logro que me sonría, un poco con cariño, un poco con picardía.
- si quiere me la puedo levantar ahora - me sugiere.
me pongo nerviosa y tiritona, le sonrío temerosa, todos los humos se me fueron y me quedo sola con mi esqueleto y piel, quiero responderle algo ingenioso, pero nada se me viene a la mente.
- todavía no - le pido -, no podría soportarlo en este momento.
me toma de la cintura, en mi cerebro la sangre fluye vertiginosamente, me mareo un poco. sé qué podría venir después y a pesar de que tantas veces me lo he imaginado, sigo sin estar muy convencida que sea el momento adecuado. se da cuenta de mi vacilación, me coge la mano y la besa, dedo por dedo la besa, mientras que con el otro brazo me estrecha más contra su cuerpo. veo en su mirada decisión, y pasa de mi mano a mi cuello. yo no lo detengo, ¿para qué? si de todas maneras me encanta todo este coqueteo, a ver si me convence de seguir un poco más, tanteando terreno, tasando y probando.
de repente la curiosidad me ataca, tocar su abdomen y morir. entre tanto manoseo y estrujones meto mi mano por debajo de su polera y le acaricio la espalda, ancha y lisa, dura. de a poco me abro camino hasta llegar a su ombligo. se me escapa un gemido. maldito, ataca todos mis puntos débiles, sabe cómo manejar el cuerpo de la mejor manera.
(...)
caída libre en mis calenturas


amanda elisa

martes, 16 de agosto de 2011

joven niña huesos de alambre

la joven niña huesos de alambre, sube y baja por la loma, se toma el pelo, lo suelta. juega con las flores, hace coronas enhebrando sus tallos. se come los tallos del pasto, siente el sol quemarle las mejillas, su pelo se sobrecalienta, no se quiebra y se siente feliz.
mira el cielo, las nubes pomposas bailan lentamente y decide que es tiempo, que es el momento de por fin volver.
se levanta lentamente, se limpia el vestido, se deja la corona de margaritas, y camina hacia el final de la tierra, el límite, el fin de las praderas.
suspira profundamente, y se deja ir.



amanda elisa