y con eso logro que me sonría, un poco con cariño, un poco con picardía.
- si quiere me la puedo levantar ahora - me sugiere.
me pongo nerviosa y tiritona, le sonrío temerosa, todos los humos se me fueron y me quedo sola con mi esqueleto y piel, quiero responderle algo ingenioso, pero nada se me viene a la mente.
- todavía no - le pido -, no podría soportarlo en este momento.
me toma de la cintura, en mi cerebro la sangre fluye vertiginosamente, me mareo un poco. sé qué podría venir después y a pesar de que tantas veces me lo he imaginado, sigo sin estar muy convencida que sea el momento adecuado. se da cuenta de mi vacilación, me coge la mano y la besa, dedo por dedo la besa, mientras que con el otro brazo me estrecha más contra su cuerpo. veo en su mirada decisión, y pasa de mi mano a mi cuello. yo no lo detengo, ¿para qué? si de todas maneras me encanta todo este coqueteo, a ver si me convence de seguir un poco más, tanteando terreno, tasando y probando.
de repente la curiosidad me ataca, tocar su abdomen y morir. entre tanto manoseo y estrujones meto mi mano por debajo de su polera y le acaricio la espalda, ancha y lisa, dura. de a poco me abro camino hasta llegar a su ombligo. se me escapa un gemido. maldito, ataca todos mis puntos débiles, sabe cómo manejar el cuerpo de la mejor manera.
(...)
caída libre en mis calenturas
amanda elisa