Princesa vestida de negro, tus ojos miran al cielo buscando una nube donde dormir, un ángel a quien engañar, podríamos correr entre las gotas de lluvia y crear truenos con las energías que emanan nuestras manos.
El sol poderoso calienta tu rostro, oh querida princesa, te vas otra vez, y yo me quedo sentada entre las pequeñas flores amarillas y los verdes insectos, dime que volverás, que me verás soñar, que no llorarás; que nuestras palmas se juntarán.
amanda elisa
No hay comentarios:
Publicar un comentario