lunes, 19 de agosto de 2013

mucho peor

peor que el oleaje de la marea,
que el ir y venir de la noche, del día,
peor que la mudanza de los árboles,
la muerte de las flores,
y los cultivos;

peor que las tormentas y sus soles,
que el orgasmo provocado, surgido,
peor que el verano terminado,
las vacaciones
y sus cariños;

peor que el columpio empujado,
que el resbalín recorrido,
peor que las cartas enviadas,
las llamadas hechas
y los mensajes furtivos;

mucho peores son
tus sonrisas, tus cumplidos,
porque de tanto desearlos ya
de que sean míos,
que vivo en el desequilibrio
y me resigno al olvido.

No hay comentarios: