jueves, 11 de abril de 2013

baño de tina


no, no, no. mil veces no.
te cerré la puerta en la cara, me ardían los ojos de la rabia, le pegué un puñetazo a una almohada, después a la pared y me rasmillé los nudillos. sabía que seguías en el pasillo esperando que te abriera la puerta para volver a conversar todo lo hablado mil y una veces antes. una sensación asesina cruzó mis ganas y tuve que contar hasta veinticinco para apaciguarla.
fui al baño, puse el tapón en la tina y abrí el grifo. me desnudé y sin previo aviso: llanto explosivo. me senté en el suelo del baño, frío en mi trasero y en mi espalda. abracé mis piernas, escondí mi cabeza y me dejé exprimir. me sentía fatal, morir, el instante donde todo pierde el sentido mismo de las cosas y solamente sientes que hay una triste y horrible salida, que sentirás alivio y paz, pero que nada te puede volver a motivar y que no hay nadie que excepcionalmente te vaya a extrañar. así mismo enteramente sentir.
ya dentro del agua me dejé hundir, superar ante su tibieza, su magnitud, su abrazo invisible. resbalé mi cuerpo hasta que mis orejas quedaron bajo el agua, y solo mi nariz sobresalía. con los ojos cerrados solamente escuché mi corazón palpitar.

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