lunes, 4 de febrero de 2013

boli

te quiero hablar te quiero hablar te quiero hablar te quiero hablar te quiero hablar.
pero al final es como alcohólicos anónimos, la fuerza de voluntad debe superar la soledad y ebriedad – me fumaría un caño –, y desearía que algo trágico me suceda para tener que entablar conversación contigo – no como el hecho de que a nuestro auto se le quebró el radiador y estamos prendiendo velitas para que solo tengan que parcharlo y no esperar como dos semanas para que traigan otro del país natal.
al final del día me conozco un poco más a mi misma. no quiero causar daño. mi gran debilidad y potencial, debo conocerlo más, definir sus límites, sus beneficios y maleficios, entenderlo. pero sí lo entiendo, me gustaría que fuera aún más fácil y feliz, tan cómodo y natural que no me pudiese causar daño, pero sé que es tan sencillo seguir por ése camino, y nuevamente: no quiero causar daño, ni a ti, ni a mi, ni a nadie. y por acá es la única forma de expresarlo – y estar en boli un poquito, porque pucha que me cuesta esta hueá –. un pequeño engaño a la realidad y el deseo.
por mi dormiría un montón, pero mejor confundir la memoria en una(s) copa(s) de champaña rosé.
buenas noches.

1 comentario:

Anónimo dijo...

déjate