Cierro los ojos y trato de concentrarme en mi interior, en lo que siento y en lo que soy, trato de unir mi mente con mi cuerpo, con mis emociones. Generar el enlace continuo de respuesta inmediata de cómo estar, y sencillamente he hecho cortocircuito. No logro ver nada, ni identificar nada, me han bloqueado la señal y estoy completamente aislada con el presente, en mi mente de lo inmediato y lo continuo. Me encerraron en mi mente, y ya no puedo ver nada, es como una neblina gris y fría que me rodea y no me deja sentir.
Los recuerdos borrosos flotan como cuadros pintados a mi alrededor, y aparecen escenas borradas de mi mente, tan antiguas y dolorosas, es como si quisiera boicotearme, pero no entiendo por qué. Algunos olores y sonidos vuelan en la brisa fría, un piano y olor a agua caliente. Ya nada es sutil.
Los cajones de la memoria que se cierran, se traban, se caen, se rompen, se astillan.
Siento cómo el corazón se me escapa a través de los labios, como el vacío se apodera de mi abdomen.
Nunca me había sentido tan perdida como hoy, no sé dónde estoy, no sé lo que siento, no logro hacer conexión, estoy completamente fuera de servicio, siento que me vuelvo loca.
Cierro los ojos y trato de concentrarme, pero no veo nada, solo esta neblina que me aterra y me paraliza. Ruego por un rayo de sol.
2 comentarios:
Algo me hizo eco de esta prosa... algo tiene. Eso si me da pena que guerde polvo sin que nadie la lea. Se merece un poco más.
Al menos tu la leíste, y eso me hace feliz. (Y quizás se merezca mucho más, ¿o no?)
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