dejarse llevar por tiempos pasados es de lo más peligroso que me ha tocado vivir últimamente, recordar es terrible, soñar, pensar, y la gota que rebalsa ése vaso: extrañar. porque yo no extraño generalmente, solo las cosas que más me importaban, más me marcaron, y como una huella de agua quedaste en mi piel, en mi memoria, en unos besos ya muy viejos.
volverse otra para aparentar, crecer y cambiar, para sostenerse de nuevo en estos pies cansados, tristes, algo deprimidos, que duermen mucho y ya no sueñan tanto, que hablan cada vez menos, y sienten mil cosas diferentes y nuevas, quizás no mejores.
volverse infinita, eterna, estúpida, inconsciente, memorable, distraída, retraída, dulce, por probar otro vaso más, por sentir otra cosquilla más, ni saber dónde estás, ahí está el punto: no querer saber donde chucha estás.
porque así todo se vuelve más lento y suave, todo se olvida, todo se enreda, se siente mil veces más fuerte una caricia o un golpe, mil sensaciones MÁS.
bueno, me desquito de la vida, la mejor forma posible, la sonrisa grabada en el rostro, los dientes blancos y los ojos bien abiertos, que nadie me vaya a pegar.
adiós.
amanda elisa
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